El Jardín

Es un espacio amplio en el que podrás disfrutar de rincones para tu relax y diversión. La gran variedad de plantas y árboles te brindarán un entorno agradable.

También descubrirás algunos rincones con encanto como el pozo o la piedra cátara.

Instalaciones


Aparcamiento: en la carretera interior hay espacio para el aparcamiento de varios vehículos.

Barbacoa: para disfrutar de una comida al aire libre (su uso está sujeto a las ordenanzas municipales, según autoricen o no su uso en épocas del año ante los riesgos de incendio).

Porche exterior: La casa cuenta con un amplio porche cubierto dotado de muebles de jardín para poder disfrutar del exterior sin la exposición directa del sol en verano o la lluvia. En época de verano también puede disfrutarse para desayunar, comer o cenar en el exterior, contando con mesas y sillas.

Piscina: abierta en periodo de verano

El Pozo


Este rincón del jardín es muy especial. Es un lugar apartado del resto de la casa en el que buscar aún más silencio y quietud, a la sombra de un arce y frutales.

Aprovechando el paso de aguas subterráneas, se construyó este simbólico pozo. Para acceder a él, hay que subir una escalera custodiada por dos leones, guardianes por excelencia y representantes del poder, la fuerza y el valor. 

Del pozo emana el agua, símbolo de vida. También el pozo es un abismo, un agujero en el interior y asomarse a él es asomarse al abismo interior e incluso ver nuestro reflejo, la sombra de nuestro frente a nosotros.

En la tradición esotérica, el pozo es símbolo de conocimiento secreto y el descenso en el mismo es el descenso al infierno de Dante, ir hacia el inframundo para conocer lo oculto y después volver renovado.

Junto al pozo hay un arce, otros dos delante de la casa, uno de ellos canadiense. Entre la barbacoa y el pozo hay un árbol del amor o erguvan, símbolo de la ciudad de Estambul.

La Piedra Cátara


Situada detrás de la casa, en la esquina trasera izquierda del jardín, se ubica una gran piedra de granito con una mano y una cruz talladas. Esta piedra la mandó tallar Mª Ángeles a un cantero a partir de un modelo de cruz cátara que vio en el pueblo francés de Rennes le Chateau.

Esta piedra rememora la historia de los cátaros, los conocidos como hombres puros, un movimiento cristiano de corte gnóstico de los siglos XI-XII que finalmente fue condenado y exterminado por herejía.

Este pueblo es muy conocido por la historia del abad Saunier, quien llegó a finales del siglo XIX a este pequeño pueblo francés. Cuentan las leyendas que pudo haber encontrado el tesoro cátaro en ese pueblo. Lo que es cierto, es que este abad llegó pobre y posteriormente se dio a una vida acomodada, sin quedar muy claro los orígenes del dinero. Su historia se liga a la leyenda de la supuesta llegada de María Magdalena embazada a las costas de Francia, tras la crucifixión de Jesús. Según esta historia, el supuesto hijo de Jesús y de María Magdalena estaría emparentado con la dinastía merovingia. Esta leyenda sirvió de base para el argumento del libro El Código Da Vinci.

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